05/07/2009
Y que la negra
agarra sus triques y que ayer amanece a la orilla del mar.
Y que se la pasa todo el día bajo el sol viendo el mar, caminando de un extremo a otro de la playa, asoleandose, tomando una siesta, echando lagrima atorada, viendo a cuatro curvilineas mujeres jugando a ser sirenas disfrazadas de ballenas grises, llenandose de arena hasta el apellido, escuchando al mar, platicando con el de todo, acordandome de algunos, extrañando a otros,alimentando a perros callejeros, cansandome con los pescadores al ver como tendian su red y nada atrapaban; queriendo ahogar a un escuincle y sus escandalosos abuelos por no dejarme dormir.
La negra se quedo por horas sentada en la arena viendo el mar, sin hacer nada más que eso, verlo, escucharlo, olerlo, platicando con él, por horas y saben? no se canso ni un minuto, y lo volveria a hacer por muchas otras horas más.
Yo iba dispuesta a reclamarle, a echar bronca, a mentarle la madre asi de plano, yo iba en pie de guerra, pero me recibio tibio y tranquilo y asi pues no hay modo, me recibio sereno, cálido, paciente y yo me fui como hilo de media y me devolvio lisita lisita lisita.



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